Hambre por Alberto Vazquez Figueroa

December 12, 2018

Hambre por Alberto Vazquez Figueroa

Titulo del libro: Hambre

Autor: Alberto Vazquez Figueroa

Número de páginas: 328 páginas

Fecha de lanzamiento: November 12, 2014

Editor: B DE BOOKS

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Alberto Vazquez Figueroa con Hambre

Hambre por Alberto Vazquez Figueroa fue vendido por EUR 9,49 cada copia. El libro publicado por B DE BOOKS. Contiene 328 el número de páginas.. Regístrese ahora para tener acceso a miles de libros disponibles para su descarga gratuita. El registro fue libre.

«Por fin he escrito mi novela más importante.» Alberto Vázquez-Figueroa

Un valiente alegato contra la pobreza, el hambre y la injusticia.

Ochocientos cuarenta y dos millones de personas en el mundo no tienen suficiente para comer. La desnutrición mata a más de dos millones y medio de niños cada año. Sesenta y seis millones de niños van todos los días con hambre a la escuela.

Alberto Vázquez-Figueroa pone el foco en el mayor problema de la humanidad, el hambre, en esta novela extraordinaria que es un valiente alegato contra la injusticia, la pobreza y las indignantes desigualdades que toleramos a diario.

Los personajes que conquistaron a miles de lectores en su best seller Medusa vuelven a desfilar por las páginas de Hambre , cuya acción transcurre entre la indiferencia de los países occidentales y la desesperada miseria del África subsahariana.

Nota de Alberto Vázquez-Figueroa:
«No sé si esta será mi mejor o mi peor novela, pero es la única que debería haber publicado porque gran parte de mi vida la dediqué a escribir sobre el tráfico de esclavos, la explotación infantil o el hambre que mata a millones de niños africanos, pero nunca comprendí que muchas de esas muertes podrían haberse evitado.

En regiones arrasadas por devastadoras sequias aterrizan aviones cargados de arroz, maíz, harina o lentejas, alimentos cuyos destinatarios jamás podrán digerir si carecen de agua. Lo que se consigue no es disminuir el problema sino multiplicarlo: pero cuando yo estaba en África no me daba cuenta.

Cuando llegue al desierto tenía doce años, y me avergüenza haber tardado sesenta y cinco en comprender que resulta posible alimentar a esos millones de hambrientos con mucho menos esfuerzo y un poco más de sentido común. No es cuestión de hacer milagros, sino de utilizar unos medios que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance y que están deseando ser aprovechados.»